
La masa de hojaldre que encontramos en nuestro supermercado habitual da, por lo general, muy buenos resultados.
Para trabajar con la masa de hojaldre sin ningún problema os vamos a dar tres sencillos trucos:
1º. Debemos utilizar cuchillos que estén bien afilados, para que a la hora de cortar la masa, el corte sea limpio y no arrastres la masa.
2º. Para que suba la masa debes poner el horno a una temperatura alta, entre 220y 230 grados.
3º. Si vas ha cocer la masa de hojaldre hazlo siempre en una bandeja que este fría.

Conseguir que las hojas de lechuga de tu ensalada estén crujientes es una tarea muy sencilla. Ya que solo tendremos que dejarlas en remojo en agua con un chorro de zumo de limón, durante 30 minutos. Seguidamente podemos preparar la ensalada como mas nos guste.
Antes de poner la lechuga en la ensaladera, la escurriremos bien para que no quede nada de agua ni tampoco de zumo de limón.

La mayoría de veces que cocinamos la pechuga de pollo, ya sea a la plancha o empanada nos queda un poco seca, y poco sabrosa.
A continuación te damos dos trucos para que puedas servir a unas deliciosas pechugas de pollo:
– Si queremos las pechugas de pollo a la plancha muy sabrosas debemos rociar un poco de zumo de limón, sal y un chorrito de aceite.
– Y para las pechugas de pollo empanadas mas sabrosas debemos macerar la carne con leche, perejil y ajo picado, durante 2 horas.

La mayoría de ocasiones que utilizamos tomate frito, ya sea de lata o de tetrabrik, nos sobra un poco, pues bien para que el tomate frito mantenga todas sus propiedades hay que guardarlo en un tarro de cristal y taparlo.
Pero también hay que añadir un chorro de aceite en la superficie que sin mezclar ocupe unos 2 o 3 mm aproximadamente.
Así comprobaras la próxima vez como el tomate frito tiene la misma textura y el mismo sabor que cuando lo abriste.

En la mayoría de ocasiones cuando freímos morcilla en la sartén se deshace o se rompe, y esto hace que la presentación del plato no sea la que deseamos.
Existe un truco para que esto no suceda:
– Corta la morcilla en trozos gruesos y seguidamente pasarlos por harina antes de freírlos.
Con este truco conseguirás que la morcilla no se deshaga, y resistirá fácilmente a las altas temperaturas de la sartén.